viernes, 13 de noviembre de 2009

Riesling

Variedad de origen inconfundiblemente germano, produce sus mejores resultados en climas fríos (Alemania y Alsacia, sin olvidar la más templada Austria), aunque se ha extendido por muy diferentes regiones, desde California a Nueva Zelanda o Australia. Crece en condiciones muy desfavorables, es resistente al frío y de maduración tardía rindiendo a partir tres a seis toneladas por acre.

Las hojas son de tamaño mediano, redondas y algo palmeadas. Los racimos pequeños y bastante compactos. Las uvas son pequeñas, redondas y amarillas, con pequeñas manchas, como pecas. La vendimia tardía le permite concentrar los azúcares por pasificación, o por hielo, o por ataque de podredumbre noble.

El riesling alcanza las cumbres con sus versiones licorosas presente esencialmente en los valles del Rhin y del Mósela, está también en Luxemburgo, Suiza, Austria, Checoslovaquia, Rusia, Eslovenia, Croacia, Hungría, Rumania y España.

Los vinos elaborados con Riesling no suelen pasar por madera, la estructura propia de la uva los sostiene durante su envejecimiento, y ni siquiera necesitan un elevado grado alcohólico para ser uno de los blancos que mejor se desarrolla en botella en todas sus versiones, ya que recorren todo el espinel que va de secos a dulces.

Perfecto equilibrio entre azúcares y ácidos, delicados, perfumados, frescos, con notas florales. De sabor típicamente frutoso. notas ácidas que no molestan, toque mineral; larga persistencia se destaca por su carácter fresco y frutal con la evolución. La gama de sabores que se pueden encontrar son: membrillo, manzanas asadas con especias, miel, manzanas verdes y naranja.

El Riesling es una casta muy resistente, aguantando bien las bajas temperaturas e incluso las fuertes heladas que producen los mágicos "eiswein" o vinos del hielo producidos al congelarse la uva, y por tanto el agua de esta, dando así unos mostos mucho más concentrados y ricos en azúcar.

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